Debido a la creciente importancia que tiene la climatización dentro de los hogares por tal de conseguir el máximo confort en su interior, el sistema de calefacción más utilizado es el suelo radiante.

El suelo radiante es el sistema que mejor se adapta a las fuentes de energías renovables, pues haciendo circular agua en 35ºC o 40ºC, el pavimento está entre 22ºC y 28ºC y se logra un ambiente entre 19ºC y 22ºC. Los sistemas tradicionales utilizan combustibles que ardiendo en 700ºC o 800ºC calientan el agua de los radiadores en 60ºC o 70ºC para conseguir una temperatura ambiente de 20ºC. En invierno, por ejemplo, con la energía solar es imposible mantener los radiadores en 60ºC o 70ºC, pero sí podemos tener agua en 35ºC para mantener un suelo radiante.

Otras ventajas del suelo radiante son la uniformidad del calor por toda la habitación, sin recovecos fríos; se trata de un calor por radiación, no por convección, por lo que no hay turbulencias de aire en el ambiente; no hay polvo en suspensión y el ambiente no es tan seco. Es la calefacción ideal para grandes espacios con gran alturas como naves industriales, grandes centro comerciales, iglesias, pabellones deportivos, granjas, etcétera, pues el calor se distribuye en los dos primeros metros desde el suelo, la altura normal de las personas. Aparte de viviendas, también se pueden climatizar las paredes y los suelos de piscinas.